lunes, 9 de junio de 2014

La figurita más difícil de Panini de los mundiales


Rafael Bitrán es el más grande coleccionista de figuritas que tenemos y hasta junio expone parte de su fortuna en el Palais de Glace, donde puede verse apenas el 30 % de sus 500 álbumes. Allí, en ese emblema de nuestra vida cultural, contra una pared, en amarillo, negro y sonrisa está La Gioconda de buena parte de una generación: Mukombo. Esa es la postal de nuestro Louvre. La figurita del ignoto jugador de Zaire en el Mundial de Alemania 74 fue una búsqueda que a Rafael le demandó 32 años. Tiene su lógica, era la más difícil.

Rafael: historiador, coleccionista y dueño de una librería de viejo. “Cierra todo, ¿ves?”, aclara a sus dulces 48 siendo, sin proponérselo, un elogio de la inmadurez. Un refugio de la educación sentimental de los que crecieron con Videla, pero sin Internet.


El recordado "despeje" que hizo un defensa zaireño frente un tiro libre de Brasil antes de que siquiera se ejecutara. El defensa fue amonestado con amarilla por infligir las reglas de juego. 

Operativo Mukombo. “La conseguí en 2006. Era la más difícil de las difíciles y estaba en el álbum Munich 74. Fue todo más fácil e inesperado de lo que uno puede imaginarse. Yo ya tenía mi librería –en Pueyrredón al 700– y una tarde se me aparece una de esas personas que les venden cosas a los libreros. Cayó con libros y también con álbumes de figuritas de antes. Yo empecé a coleccionar seriamente de grande. Compro lotes de libros y revistas y me van apareciendo álbumes. Cuando me traen el álbum de Munich 74 le digo al tipo: Está incompleto, fijate . Me dice que no. Le digo que abra en la página de la formación de Zaire, y cuando abre veo que falta una. 


Viste, le digo. Pero no, me muestra que había una figurita suelta. Era Mukombo... no lo podía creer. Le conocí la cara a Mukombo. Recuerdo que sentí algo extraño, parecido a lo que sentí cuando conseguí la figurita de Togneri (otro jugador que junto a Puntorero y Zavagno forman parte de las malditas difíciles). Dormí junto a Mukombo. Una semana”.


El coleccionista del fin de mundo debe ser alguien que nunca se acomodó demasiado bien a la realidad. Por eso le deben gustar la historia y la ciencia ficción. Rafael organiza muestras y editó libros lujosos sobre su pequeño mundo ilustrado. En su CV se advierte que junta figuritas de 1900 a 1980. También dice que fue investigador del Conicet y que da clases en colegios. Con Rafael uno viene a descubrir que existen emociones perecederas: “Las más difíciles ya no existen. Si te faltan pocas, las podés comprar. No es lo mismo”. ¿La ilusión está en venta? Rafael nos explica que las difíciles no existen por una pavada de la deslealtad comercial y la presunta imposibilidad de frustrar al consumidor, etc., etc.


“¿Conspiración comercial contra las difíciles?”, abre los ojos el amigo Marcelo Birmajer. El escritor tiene la horrible costumbre de tener sus manos continuamente transpiradas, antihigiénica virtud que le sirvió para ser el rey del chupi. “El juego consistía en dar vuelta una figurita con un sólo golpe de la palma de una mano – nos recuerda –: chuparse la palma de la mano para que la figurita quede pegada. Yo no necesitaba hacerlo, se encargaba el destino. En mi caso, era cierto lo del 10% de talento y 90% de transpiración. La figurita de Mukombo – quizás la única del universo – había pasado dos veces por mis manos transpiradas, pero ninguna para quedarse”. Birmajer luego vio a Mukombo en una esquina. La anécdota es superlativa. Se fundieron en un abrazo y todo, cuenta, pero al verdadero, al de cartón, nunca lo tuvo. 

¿Cuánto por Mukombo? “No tiene precio”. Rafa, todo tiene precio. “No es así, che, sólo lo vendería por razones de fuerza mayor.” ¿Un palo? “¿Qué? Nadie paga un palo por una figurita”.


Zaire también fue víctima de la 2da mayor goleada de los mundiales: 9-0 contra Yugoslavia.

La muestra del Palais de Glace le rinde tributo a sus logros. De las más difíciles hay gigantografías que representan su corazón henchido de orgullo. ¿Cuándo se dejó de coleccionar figuritas? “Se sigue, pero las figuritas tienen otro sentido. Antes jugaban un papel clave en el deseo de completar y conocer, y también en la relación con los demás chicos. Al no existir un colectivo de juego, y al ser mucho más individualistas, no se juega al punto ni al espejito. El material de las figuritas tampoco invita a esos juegos. Los pibes coleccionan y dejan de coleccionar por falta de pasión. Quizás la pasión fuera obra de la más difícil, pero no estoy muy seguro. En mi época, la cara de los jugadores la conocíamos por El Gráfico o las figuritas... Si te queda espacio poné que descubrí el orgasmo, entre comillas, a los ocho. A esa edad me regalaron una caja de figuritas. ¡¿Sabés lo que era eso?! Era lo más. Igual Mukombo no me salió en ningún paquete”.



Por otra parte, el famoso Mukombo siguió su carrera algunos años más sin pena ni gloria. Fallece finalmente el 13 de Octubre del 2001 a los 55 años. Buena edad teniendo en cuenta que en su país la expectativa de vida tienden alrededor de los 50 años o menos. Fue de los últimos de aquella generación mundialista zairense en fallecer.



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